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Para vernos a los ojos a través de la niebla

Una selección arbitraria, una lectura deliberadamente parcial y un diagnóstico incierto. Federico Frittelli analiza diez letras locales y se pregunta: ¿existe el sujeto de la canción cordobesa?

I

Si hay algo que tiene esta nota es que es caprichosa: es caprichosa la selección, es caprichoso el análisis y, sobre todo, son caprichosas las conclusiones. Tengo mis segundas intenciones con lo que voy a escribir acá. Me las guardo para mí, para no sufrir el ridículo de que se vean burladas desde la primera lectura. 

Lo cierto es que Santiago Miranda [editor de este medio], que sabe perfectamente cómo pienso sobre estos temas y por lo tanto tendrá él mismo sus terceras intenciones respecto a lo que espera de este texto, eligió para mí diez letras de bandas o solistas cordobeses contemporáneos. Letras, solo letras. De música no tengo ni la menor idea. 

Mi tarea es diagnosticar qué está pasando si es que está pasando algo en primer lugar. No cuento con la ventaja del médico: es el enfermo el que va en su busca. Tampoco con la paz del detective: el cadáver está siempre más o menos quieto. La crítica, cuando está bien hecha, va a tocarle la puerta al sano. Se sienta en el living a esperar que el crimen ocurra.

II

Toda expresión artística lleva en sí la capacidad de imponerse sobre la realidad social de la que emerge. Esa capacidad no es nunca intencional. El arte no es soberano sobre la realidad por la pericia del artista. El arte es soberano porque el arte es soberano. El arte es soberano porque sí. Cualquier intento de guiar la poderosa mano boba del arte hacia algún fin determinado (como puede ser la denuncia de que mucha gente pasa hambre, por decir un lugar común) está destinado o bien al fracaso o bien a un éxito completamente casual. El arte es traicionero con las intenciones del artista, sean estas buenas o malas. Da igual. La soberanía del arte está basada en sus propios caprichos, no en sus valores. 

Un pasaje hermoso de Oscar Wilde expresa esto mismo mucho mejor:

Podrá haber habido nieblas en Londres desde hace siglos. Seguramente las hubo. Pero nadie las veía, y por lo tanto nada sabemos de ellas. No existieron hasta que el Arte las inventó.

Del mismo modo, en Argentina, las letras del rock nacional inventaron una y otra vez a su público. Seamos injustos con los orígenes y arranquemos por el meollo de la cuestión: en los 80, fueron Charly García, Fito Páez, Calamaro, en fin, agréguese quien corresponda, fueron ellos quienes crearon al varón argentino joven heterosexual clasemediero —porteño, obvio— que iba a verlos a sus recitales. Me gusta asociar este sujeto con la figura del pobre pibe: es el que habla en canciones como “Seminare”, “Mil horas”, “Al lado del camino”. Un pibe con buena voluntad, esperanzado, que se lanza hacia el mundo (muchas veces el mundo erótico-amoroso) solo para descubrir cierta oposición (esas motos que van a mil, esperar bajo la lluvia, la angustia existencial). Sobre ese mismo pibe, o al menos desde su mirada, escriben también Moura y Prodan, por poner dos ejemplos de tipos que no coinciden en nada con el pobre pibe que describíamos: Moura era fabuloso y homosexual, Prodan era un italiano de clase alta que fue al colegio con un príncipe. Pero el sujeto que emerge de sus letras es el mismo, y por eso puedo escuchar con mis amigos hoy, como buenos hijos del rock nacional que somos,“Pronta entrega” y “Viejos vinagres” en una misma noche, en una misma hora, de forma consecutiva. No es que había tipos de jean y camisa que escucharon a Charly y se sintieron identificados: Charly escribió “No soy un extraño”y el tipo de jean y camisa apareció en el mundo. 

PH: Uberto Sagramoso

Casi en simultáneo aparecieron, también, Los Redondos, que hicieron caso omiso del pobre pibe y crearon un sujeto colectivo ensamblado a base de enigmas. Pero eso es motivo de otra nota.

III

Vengamos más acá. Prometo que ya llegamos. 

Cuando, en 2012, Él Mató a un policía motorizado saca su discoLa dinastía Scorpio, inaugura lo que para mí es el nuevo sujeto de la letra argentina de todo derivado del rock1 del 2010 a esta parte: el sujeto (ya varón o mujer indistintamente) poskirchnerista, con conciencia de clase, desencantado y nostálgico. Pa, necesito un poco de plata para que todo siga más o menos bien. 2012 eh, no existía ni Macri en el horizonte. No es que Santiago Motorizado la vio venir, fue el indie de La Plata el que creó ese sujeto: el progre melancólico.  

Si tengo que aventurar una sentencia, diría que todavía estamos bajo el régimen abúlico de La dinastía Scorpio (¿se habrá entendido que a mí el disco me encanta y que le estoy otorgando el máximo grado posible de influencia sobre la realidad? Qué difícil es escribir, qué odiosos son los lectores). Mendoza lo intentó con el manso indie pero, más allá de una complejización musical 2, no pudo torcer la férrea voluntad de nada platense. 

Eso me lleva a una sentencia todavía más aventurada: en Córdoba todavía no se ha inventado el sujeto que va a colmar Club Paraguay, Sala Formosa, Pez Volcán o el que sea, sin importar quién toque. Seguimos escribiendo desde La dinastía Scorpio, quizás porque nos sentimos así aún, quizás porque el hechizo es demasiado potente, y nos sorprendemos cuando vienen Indios o Bandalos Chinos y nos llenan la Plaza de la Música. Y sí, si ellos abrevaron de la fuente. Su contacto con el sujeto al que nosotros seguimos escribiendo es directo y crudo, y esa diferencia de aura se siente en los recitales. 

IV

En las letras que me pasó SM (que las uso de objeto más allá de mi propio conocimiento oblicuo de la escena cordobesa), noto tres temas recurrentes que hacen a lo que venimos desarrollando: la pérdida, la confusión y el pasado. Leamos:

Esperando esa sensación

Y que aparece cuando me

deshago en nostalgia

la pena ya es recuerdo

“Los Gritos” – Paz González

Solo quiero un día más con vos

Solo quiero un día más con vos

Solo quiero un día más con vos

Solo quiero un día más con vos

“Un Día Más” – Só

Ya no me encuentro

Quizás no esté

Ya no me siento

Y en mi ciudad vive el recuerdo

“Delfos” – Rosa Profunda

Me corté el flequillo

hoy pensé en mis amigas

anoché lloré desconsolada

pero sé que algo estoy haciendo bien

“Flequillo – Bicinena

Prestaría especial atención a este último ejemplo de Bicinena como síntoma: las acciones, los pensamientos y las emociones se confunden en otra confusión de pasados y presentes que se proyectan a un futuro incierto. Todo sucede en horizontal y no hay jerarquías de momentos: llorar, cortarse el pelo, pensar en los nuestros, todas circunstancias que se ponen una al lado de la otra y apenas si logran dar en conjunto la sensación de que algo está bien. Ya no una vida, con sus puntos altos y bajos, con sus glorias y excrecencias, sino una sensación de vivir, a veces como un impulso, la mayoría de las veces como una inercia. ¿No estamos todos, más o menos, en esa? Algo así como una niebla, distinta a la londinense del amigo Wilde, porque la nuestra es mental:

Pero la niebla vino hasta acá;

un velo denso en mi voz cayó.

Quisiera volver atrás y decirte algo más.

“Elegía” – Hijo de la tormenta, 2022

No sé si estoy acá o allá

Las nubes negras no me dejan ver

No sé si estoy acá o allá

Las nubes negras no me dejan de ver

“Armstrong” – Suicide Plane

Si tuviera que anclar en una sola imagen el promedio de la canción cordobesa actual, sería justamente en esa: la niebla y su relación con el tiempo. Como no tenemos adelante nada para ver porque las nubes negras no nos dejan, necesariamente nos damos vuelta y miramos con cariño las ruinas de ese pasado idílico, mitad real y mitad fantástico. En todas las letras que me pasó SM esta niebla es descrita con talento, con estilo propio e individual, a veces más íntimo y a veces en una búsqueda general —lo digo con toda la honestidad de la que soy capaz, no le debo nada a nadie en esta ciudad enorme como para andar regalando elogios—.

El problema es que el pasado no crea públicos. Y el público cordobés para nuestras bandas, que hoy no existe, se desespera por ser creado.

V

Esta crítica disfrazada de diagnóstico no va a cometer la cobardía de tirar la piedra y esconder la mano. Pongámonos todos, y yo primero, a buscar el futuro entre la niebla. Creo que ya existen las fugas que nos indican el camino (no hay grieta por donde no entre la luz). Algunos ejemplos en la cortísima selección SM:

No me voy, me quedo acá,

donde es mi lugar

No me voy a espantar en esta oscuridad

No me voy, me pudro acá

en mi ciudad,

mi ciudad

“Cba” – Pax & The Baby Boys
PH: Ana Salazar Altamira

Creo que es acertadísima la intuición de que el sujeto de la letra cordobesa tiene que ser alguien que siempre, de base, elige no irse. Esa afirmación de quedarse, que no es lo mismo que hacer las cosas diferentes a Buenos Aires porque sí, puede llevar a una especie de épica propia que construya algo en común incluso antes de tener que decir nada. La figura de Córdoba como un fuerte, como un castillo que debe defenderse, no como un erizo (lo que, tocando de oído una banda, creo que hace el cuarteto tradicional). El tema es quedarse para qué.

Se han desvanecido

Los huevos del nido

Criatura emplumada busca desdichada

Es que se han caído y se han destruido

Cayeron de lo alto en contra del asfalto

Maldita la suerte del ave danzante

Pasó día y noche mirando el enchastre

Y sin darse cuenta puso otro huevo

Su dicha materna comenzó de nuevo

Un día ese huevo

Comenzó a moverse

Grietas diminutas se fueron formando

Y desde adentro lo inexplicable

Salió acurrucado un pequeño ángel

“Del nido” – Salas Velatorias
PH: Luz Peña

¡De dónde vino esto! Se recibe con muchísimo placer el intento por una poesía visual y narrativa por completo paralela al sujeto progre melancólico. Una especie de búsqueda por convertir el detalle, la historia mínima, en mito. En la construcción de escenas lo veo hermanado a estos pequeños fragmentos de historias que apenas se adivinan:

Armstrong, dime todo lo que quieras

sí tú puedes hacerlo

Todo alrededor se está destruyendo

Y no hay nada más que pueda hacer

“Armstrong” – Suicide Plane

Que entendés en todos mis lenguajes

que aunque yo esté en otra parte

no existe algo más brillante

que nosotras dos al sol

las dos, ganando el tiempo

“No Me Digas Nada” – Irmanas ft. Paz González
PH: Luz Peña

VI

A mí me queda claro que existe el potencial, por primera vez en muchos años (¿diez?) de generar algo así como una escena cordobesa, que no va a ser ni un under (¿con respecto a qué mainstream?) ni un indie (de nuevo, ¿con respecto a qué gran sello?). Tenemos todo: hay artistas, hay talento, hay ganas, hay crítica, hay escenarios. 

Lo único que falta es público. Y al público lo construyen las letras, mucho antes del primer acorde.

Por mi parte, esto es todo. Toca volver a entrar a los machetazos ahí donde la niebla es más espesa para tratar de encontrar a los míos. Y si en la confusión me escuchan pasar, no duden en saludarme a viva voz con las palabras clave.

Ustedes las sabrán,

FF


1 Habrá puristas que me dirán que nada de esto es rock, acusación que por otra parte me tiene sin cuidado.

2  No sé nada de música.